Ahora sí, han llegado las montañas, que paisajes. Todo es bonito, pero las montañas tienen algo especial y para los ciclistas puede que mas, por la dificultad de subirlas. Hoy he pasado una noche regular y un poco asustado, se me han venido viejos fantasmas: he orinado varias veces por la noche y tengo molestias en el estómago. No quisiera que apareciese una infección de orina, que ya me ha ocurrido un par de veces, aunque nunca por culpa de viajar en bici, sino por agentes externos, pero pueden hacerte perder un día, si tienes que pasar por el médico, para que te recete la medicación.

Como todos los dias he madrugado y antes de que los rayos del sol hagan acto de presencia ya estamos en ruta. Varios kilómetros bordeando el lago de Serre-Poçon , hasta pedalear sobre el agua, cruzándolo y llegar a la localidad de Savines-Le-Lac: ahí está la panadería de todas las mañanas, ya con trabajadores desayunando. Me tomo el café y un croissant con crema y parece que me recupero: y así será, desaparecerán las molestias y no volverán en todo el viaje: intentando buscar la causa, puede ser que me hubiese quedado frío con los baños de ayer, pero también tomé 2-3 cervezas artesanas, un poco fuertes, así que nos pasaremos a las 0,0 y agua😹.


Subidas y bajadas y una foto increíble, después de cada curva. Se pedalea por la N-94, con buen arcén , hasta llegar a un cruce, donde se toma un desvío hacia el pueblo de Embrun, que tiene habilitado un carril bici, pintado en amarillo, durante la subida de un par de kilómetros, para cruzarlo. Tras varios kilómetros se retorna de nuevo a la N-94 y seguimos con subidas y bajadas y pasando por varios pueblos de montaña.
Me empiezo a extrañar y reviso el perfil de la ruta, porque me voy aproximando al camping donde hoy he reservado, que está a1.400mts de altitud, pero, solo he ganado 200metros desde el inicio y pedaleamos a una altitud de 1.000mts. El track está bien, así que en algún sitio nos está esperando el desnivel: y no tardará en llegar. Entro en la localidad de L´Argentiére-la-Besseé y a la salida, en un par de kilómetros asciendo a los 1.200 metros.

Impresionante la panorámicas, como me recuerda a las cumbres de los Pirineos. Un par de curvas, mas que exigentes y donde la e-bike echa una mano. Es en momentos como estos donde se agradecen los madrugones, ya que te permiten poder parar un buen rato, disfrutar y hacer las fotos para el recuerdo.
No es un monumento a los ciclistas, pero yo creo que este montañero nos representa a todos los viajeros que amamos la Naturaleza y lugares como estos.
Retomo la marcha, pensando que los diez kilómetros que me quedan ya serán se subida, pero mas tendida que en este último tramo, pero no 😦. Empezamos a descender y bastante!!!!!.
Donde está la trampa?. Pues aunque parezca increíble, va a ser en la calle que cruza la siguiente localidad, Briançon. La preciosa ciudadela y parte antigua están en la parte alta del pueblo y el desnivel desde la parte nueva es importante.

Antes de la subida, me acerco a la oficina de turismo, para sellar la credencial y comprar un par de escudos de tela, para poner en las alforjas (tengo escudos de muchos lugares por los que he viajado en bici). Apenas quedan 4 kilómetros para el camping y ya serán todos de subida, pero los saboreo, despacio y vuelvo a parar en la entrada de la Ciudadela, construida en la propia roca de la montaña.
Dejo atrás Briançon, aunque mañana volveré a pasar por aquí, ya veréis el motivo.
Ya veo el desvío hacía el pueblo de La Vachette, donde se encuentra el camping La Montana.
En el panel se ven los destinos de la siguiente etapa: Montgenevre (ultimo pueblo francés) y Claviere (primer pueblo italiano).
Y Turín, por donde también tengo que pasar en un par de dias. Esto va tomando un cariz épico😃💪.

La Montana, camping más que recomendable, perfectas sus instalaciones y en un entorno de montaña precioso. Para entran en el camping se sortea una pasarela de madera sobre un río caudaloso, con aguas turquesas. Como muchos días, la recepción cierra de 12:00 a 14:00 y suelo llegar en ese tramo del día.
Pero no pasa nada; me acomodo, me refresco y busco alternativa para la Comida. Me acerco al pueblo, donde hay un par de sitios, pero los descarto los dos. El que está abierto no me convence, porque solo dan la opción de comer fuera, pero el sol aprieta y aunque hay sombrillas , hace calor. También está la creperie Galette, pero solo abre para las cenas.
Menos mal que llevo algo en las alforjas (fruta y galletas) y además comí un bocata hace un rato, en ruta.
Enseguida llega la recepcionista y decido reservar dos noches y mañana visitar Briançon: y será un acierto!!!!.

Ya relajado, la tienda de campaña montada en una parcela con sombra, la bici cargando la batería y tras una reconfortante ducha empiezo a organizar la visita turística de mañana y surge una opción perfecta, que después del homenaje que me doy con la cena en la Galette, os la cuento.

Al día siguiente y sin madrugar tanto como cuando pedaleo, me acerco en bici a la estación de esquí Serre-Chevalier , que ofrece un montón de actividades en verano. Tomo dos teleféricos y supero la cota de los 2.000 metros para llegar a un lugar espectacular: vaya vistas 360º!!!!.
Una sucesión de montañas increíbles que solo confirman lo grandiosa que es la Tierra y lo pequeños que somos. Debemos de cuidar nuestro entorno, porque lugares como este son vida plena para fauna, flora y por supuesto para nosotros. Los teleféricos están continuamente subiendo y bajando y puedes cogerlo cuando quieras, así que sin prisa, a observar y relajarse.


Y el día solo acaba de empezar, que acierto el haberme quedado hoy sin ruta. Este viaje, por su entidad, tenía claro que tenía que planificarlo con varios días "libres", para algún imprevisto que me obligase a no rodar o para disponer, como hoy de tiempo para disfrutar de lugares como este.
Y antes de comer y por su proximidad, me da tiempo a visitar la ciudad de Briançon.

Me centro en la parte antigua, amurallada y en la ciudadela: uno parece que retrocede varios siglos en el tiempo,
Estrechas calles adoquinadas, pequeñas plazas y hasta la oficina de turismo, donde sello la credencial está ubicada en un edificio del siglo XVI en la Casa del Temple, ocupada en la Edad Media por la orden de los Templarios.
Dejo la bici en el aparcamiento, junto a la oficina y recorro sus empinadas calles, curioseando las tiendas, algunas de souvenirs, pero otras muchas de artesanía local (pintura, cerámica, perfumes, joyería, etc.). Se acerca la hora de comer y descubro un pequeño restaurante en una callejón, con una mesa libre sobre una tarima, que está claro me estaba esperando.

Tres pequeños platos, una especie de raciones, deliciosos: verduras, pollo , melón con queso. Un café y antes de volver al camping ultimo paseo por la Ciudadela.
Hago comprar en un supermercado para esta noche cenar en la tienda de campaña y para preparar un "bocata" para la jornada de mañana: ya veremos en que lugar y en que momento lo disfruto!!!!.
Primer lugar a destacar en este viaje, aunque sin desmerecer lo recorrido hasta entonces, pero Briançon, por su entorno, sus montañas, su casco antiguo, sus calles empinadas y el camping Le Montana, apenas a tres kilómetros, es el primer lugar con mayúsculas, si hay que hacer un listado con esos puntos de paso especiales.
Para terminar os dejo el track de Wikiloc, con mas detalles de todas las etapas de la ruta: